Escribo

Aparte de mis proyectos como freelance, también he colaborado con la desaparecida web Showrunner.es y he formado parte del equipo de Radio Conectadas, Radio Carcoma, Libros Instrucciones de Uso, La Huella Digital, Harper's Bazaar (en el departamento gráfico), Papel de Periódico, El Mostrador (Chile), Tercera Información y El Mundo, entre otros. Poco a poco iré incluyendo muestras de textos personales y también trabajos fotográficos.

Mi absoluta reserva sobre mí misma me ha impedido publicar nada la mayoría de las veces, pero me quité muchos de mis miedos y complejos haciendo terapia, es decir, leyendo: a Leila Guerriero, a quien tuve la inmensísima suerte de entrevistar. Estoy convencida de que el mayor éxito que puede alcanzar un escritor o periodista no es un galardón o una nómina vitalicia, sino la conquista de la plenitud profesional y personal: llegar a mostrarse libremente. En eso (y sólo en eso) creo: en el periodismo ejercido desde la libertad responsable; no en un periodismo objetivo que han tratado de vendernos, sino en la subjetividad honesta, que es la única herramienta con la que podemos ganarnos el sustento (y el respeto).

Al margen de mi currículum estrictamente profesional:

-En 2016 fui seleccionada para coordinar el proyecto cultural de intercambio europeo 'Spread The Word, Read Out Loud', dentro del programa Erasmus+, celebrado en Riga. Tratamos de estudiar las nuevas formas modernas de literatura y de fomentar el hábito de la lectura entre los más jóvenes. También fui la encargada de las redes sociales de este proyecto.

-En 2015, por motivos diversos, confiné en un cajón el pequeño libro en el que llevaba trabajando un año. Simplemente su destino era aquel, y no la imprenta. Pero al menos me atreví a darle forma hasta que, casi, parecía un libro terminado, y guardo el recuerdo con cariño. No está mal pensar en todo aquello que pudo haber sido y no fue.

-En 2011 y 2010, Orola incluyó sendos textos míos en sus respectivas antologías narrativas.

-Desde 2005 hasta 2009 publiqué, con más o menos frecuencia, pequeños textos de temáticas diversas en mis desaparecidos blogs. La incipiente periodista que había en mí iba necesitando un hábito, así que empecé a escribir una columna semanal durante unos seis meses, que publicaba cada lunes (y que aún conservo). En esos años también participé en varios concursos de poesía, las veces suficientes para constatar que soy mejor lectora que escritora de poemas.

Con todo, creo firmemente que no hay nada más valioso que lo que está aún por escribir.